MANIFIESTO
La  Escuela y Liceo Vocacional Sarmiento se propone, como misión fundamental, la emancipación de las personas que se forman en ella. Entendemos este concepto desde una perspectiva amplia que no se agota en procesos de enseñanza y  aprendizaje de saberes promotores de una sólida formación académica, sino que alcanza, se nutre y se proyecta en experiencias fortalecedoras de principios de vida democrática asentados en el conocimiento, defensa y vivencia de los derechos humanos.
La emancipación supone el desarrollo de un pensamiento crítico para analizar la realidad, autonomía para actuar y libertad responsable para que cada sujeto, como miembro activo de una comunidad, asuma un rol consciente de sus derechos y obligaciones, defendiéndolos y resguardándolos, lo mismo que a los derechos de todos los demás.
Es a partir de esta concepción que resulta imprescindible e impostergable declarar nuestra posición de intolerancia total ante cualquier acción de un miembro de la comunidad que vulnere o ponga en riesgo los derechos que defendemos y promovemos.
Nos referimos especialmente a conductas que impliquen cualquier tipo de hechos de acoso, abuso y/o violencia sexual o de otra naturaleza, ejercidas sobre alumnos o alumnas de cualquier edad, quienes, sólo por su condición de alumna o alumno, se encuentran en una desigual relación de poder con respecto a los adultos y las adultas.
Es un deber ético irrenunciable de todos los adultos y las adultas, docentes y no docentes de la comunidad sarmientina, ser guardianes del bienestar de niños, niñas, adolescentes y jóvenes, que atraviesan una etapa fundamental de su vida bajo la protección y la órbita de acción de cada una de las personas que intervienen en su trayectoria educativa, tanto dentro como fuera de la escuela, tanto dentro como fuera de las clases habituales, en todo momento, en todo lugar.
Es imprescindible instalar en las y los estudiantes, desde la más temprana edad, la consciencia de que, en ninguna circunstancia, un adulto  puede, abusando de su rol y del poder que su condición le confieren, excederse en solicitudes, insinuaciones o acercamientos que comprometan su integridad y/o salud psíquica y física.
Es importante explicitar nuestra adhesión a la Educación Sexual Integral y a la Ley Micaela  como el más eficaz camino preventivo de conocimiento, reflexión y concientización para evitar hechos de esta naturaleza y/o su invisibilidad. Los avances y cambios culturales han permitido exponer hasta qué punto estos hechos silenciados han calado hondo en la salud integral de personas vulneradas impedidas de expresar su dolor o malestar. De ahí la necesidad de un pleno empoderamiento de niños, niñas, adolescentes y jóvenes que promueva el resguardo de cada uno y de cada una, sabiéndose acompañados y acompañadas , bajo protección institucional, siempre cuidados y cuidadas en su privacidad e intimidad.
Como garante de ello, la Escuela cuenta con canales y dispositivos de intervención, apoyo y asesoramiento, de acuerdo a protocolos  establecidos y legitimados, en consonancia con el marco vigente de la UNT, paralelamente a procedimientos de denuncias que pudieran realizarse ante la Justicia. Esto es consecuencia de la expansión creciente de los estándares en materia de Derechos Humanos que tienen en la Convención de los Derechos del Niño  y en la Convención de Belém do Pará  las bases normativas decisivas para el análisis de cualquier situación en la que se haya registrado un hecho que pueda ser calificado como abuso, acoso o violencia de cualquier tipo contra niños, niñas y adolescentes ya sea por su edad y/o por su género.
Es importante agregar a todo lo dicho, que también nos pronunciamos en contra de cualquier forma de violencia, acoso o abuso que pudiera manifestarse en la relación entre pares, adultos o no, y destacamos  la necesidad de que estos sean abordados, tratados y resueltos dentro de los acuerdos de convivencia según los principios éticos que defendemos.
Valga esta declaración, como un compromiso de esta gestión para resguardo, atención y protección de cada una y cada uno de sus alumnas y alumnos, asumido en nombre de toda la comunidad.